FERNANDO GONZÁLES, EL HOMBRE... EL FILÓSOFO

Por: John A. Bedoya

Estudiar a Fernando González en el siglo XIX es un buen método para comprender la evolución de la sociedad colombiana y la transformación de sus problemas. Conocer parte de su obra significa conocer parte de su vida como hombre, de su vida como filósofo, como ser político, pero sobre todo es conocer al país y la verdad que todos desconocen, algunos saben y luego la esconden.

Fernando González, a lo largo de sus 69 años, fue un hombre excéntrico en cuanto a cuestiones éticas. Muchos lo tildaron de ateo y de ir en contra de las costumbres conservadoras de principios del siglo pasado; pero la verdad es que pocas personas han comprendido la capacidad de este en creer en un ser omnipotente, fuente de todo conocimiento y de todo sentimiento benigno del hombre. Lo más probable es que el escritor antioqueño se haya revelado en contra del catolicismo al ver como los sacerdotes, tan respetados en aquellos momentos, traicionaran las palabras explicitas de sus sermones, al salir al mundo real y comportarse como los peores tiranos. En uno de sus libros, este escritor mencionaba como Gandhi, un símbolo de la espiritualidad y la lucha por a favor de los indios, quiso abrazar al papa pío XIX pero éste le exigió que antes debía vestirse con una camisa almidonada para poder abrazarle (Gonzáles, los negroides: p85). Dios me salvo pues lo primero que hice fue negarlo (…) tan bueno es Dios, que me salvo inspirándome a que lo negara. (Gonzáles, los negroides: p22). Eran la hipocresía y la falsedad las que lo hacían renegar de los curas y demás personas dedicadas al culto. Pero en su intimidad, Fernando Gonzáles sabía que esta doctrina y la forma de creer en Jesucristo habían sido mal interpretadas por las personas y por eso los curas jugaban a ser los santos, y los feligreses; los jueces y sentenciadores para los que rompieran la idiosincrasia de las sociedades, adoptando modas y pensamientos extraños a la sociedad; ¡Pobre país, país de miseria, país del diablo, país negroide, indio, español, sin rumbo y sin conciencia aún! ¡Pobre país en que son condóminos El Cura, El Bachiller y el Diablo! (Gonzales, Viaje a Pie: p61)

Su vida familiar fue como la de cualquier otra persona de la época. Fue miembro de una familia numerosa, en la cual Don Daniel Gonzáles y Pastora Ochoa, sus padres, inculcaban el respeto y la cordialidad entre hermanos, la delicadez en las señoritas y el formar hombres trabajadores y de bien para la sociedad. De donde surgieron gran parte de sus pensamientos y su esencia como persona y como pensador crítico de su entorno. De igual modo, al formar su propia familia al lado de Margarita Restrepo, hija del presidente Carlos Restrepo a quien lo comparaba con su amado Simón Bolívar, y con la cual vivió un amor intenso hasta que la muerte los separó, aplicó las enseñanzas de vida que un día sus padres le dieron implícitas en regaños o en tiernos consejos, fue a ella misma a quien dedico varios de sus escritos, bastón de fuerza para resistir críticas y comentarios que lo desfavorecían. Fue un hombre de familia, conservador en cuanto al amor y la familia; pero con tendencias a la libertad de ser como cada cual lo deseara, una libertad que se veía restringida tanto por los convencionalismos sociales como de la ignorancia católica de su tiempo. Cualidades que fueron la base fundamental de su obra.

Se puede catalogar a Fernando Gonzáles como el referente de lo que debe ser un periodista en la actualidad. Ya que éste singular escritor fue un hombre que se atrevió a denunciar los problemas de tipo político en Colombia y a señalar a los directos responsables. Quizá para animar tal conducta en una persona de aquel tiempo bastaba la inexistencia de los grandes capos de la mafia, las guerrillas “políticas”, que pudieron amenazar la labor crítica de personas como Fernando. Hasta este momento a lo máximo que se exponía una persona que denunciara la corrupción, era la censura y ser excomulgado por la iglesia. Pero hoy en el año 2008 cualquier periodista debe tener cuidado con el tipo de información que saca a la luz pública, y de que ésta no salpique a algunos personajes del escenario nacional, pues de ello depende su trabajo o su vida. Además, este personaje no escribía por vender y cumplir el sueño de muchos por publicar. Él realizaba sus escritos con la única motivación de educar a los colombianos en relación con lo político y lo humano, dando una visión del mundo como muy pocos se atrevían a hacerlo. Cualidad que muchos de nuestros futuros colegas no desean cumplir o las presiones gubernamentales no les dejan lograr. El periodismo se ha convertido en una competencia irracional por ganar credibilidad entre el público, al igual que la iglesia lucha constantemente por ganar adeptos a su doctrina.

Fue ese ánimo de Fernando Gonzáles de formar una nueva sociedad colombiana, a través de sus reflexiones y de sus críticas, el que lo hizo merecedor de la censura y el repudio de muchos. Él se quejaba de que todos nuestros recursos ya no fueran nuestros sino de Estados Unidos y de Europa, que los dirigentes vendieran el país a diario, y más aún de que los propios ciudadanos colombianos renegaran de su propia identidad y sintieran mayor afinidad por la cultura de los países que todos los días los explotaban. ¿Qué pensaría si viviera todavía? De seguro hubiese muerto de nuevo por la cólera de ver a Colombia aún más comprometida, ya no con España únicamente, sino con Estados Unidos, el país que según él era el único que le permitía a Latinoamérica decir que era libre.Los yanquis nos defienden. ¡Claro que ellos nos compran, pero nos dejan la Parente libertad! Con menos de 700.000 compraron el petróleo colombiano (Gonzáles, Los Negroides: p67). Muchas veces dijo que la solución para sacar a Colombia y a otros países de la corrupción era difundir la cultura indígena, protegerla y enseñarla a todos los ciudadanos, pero ¿Qué sentiría si conociera la triste suerte de los indígenas de hoy? ¿Si supiera las masacres, el desplazamiento y la explotación de lo que son víctimas? Probablemente hubiese optado por dejar de ser colombiano, al igual que Fernando Vallejo, y cambiar de nacionalidad.

Cabe destacar que Fernando González planteaba la unión de Colombia, Venezuela y Ecuador, hoy día imposible de estar más alejadas las unas de la otra, como la única oportunidad de formar una única raza de hombres éticamente puros en el mundo. Yo soy el que no ve posible originalidad sino en la GranColombia; Nueva Granada, Venezuela y Ecuador. En las tres existen los elementos para una cultura original (Gonzáles, Los Negroides: p41). Para él se debía aprovechar las cualidades geográficas tan diferentes a las de Europa, para generar mayor sentido de pertenencia y de identidad entre los suramericanos. De igual modo era importante unir la variedad de subculturas de Colombia, con la intuición y la nobleza de los ecuatorianos y la gran personalidad de los venezolanos, capaces de formar libertadores, para formar lo que él denominaba: Los súper hombres. Pero a diferencia de los motivos de Fernando González para inspirar tal proyecto, en la actualidad el presidente venezolano Hugo Chávez ve la necesidad de unir estas repúblicas para lograr un fin económico político. A Chávez no le interesa el crecimiento social; sino la ampliación de su hegemonía y de su dictadura hacia otros territorios, le interesa poseer los innumerables recursos naturales y un mayor aprovechamiento de la salida al océano pacifico por Colombia y Ecuador. Al tiempo que utiliza su capacidad petrolera. De esta forma se hace fácil dominar muchos mercados, muchos recursos que otros países, e incluso continente no logran tener. Abriendo una gran brecha entre los motivos para unir a las naciones, y generar por qué no un tema de debate.

Desde el punto de vista literario, Fernando González, fue un prodigioso de las letras, cualidad que lo hizo merecedor a una posible postulación al Premio Nobel,

que jamás tendría en sus manos a causa del fuerte rechazo por parte de la sociedad colombiana. Su particular forma de escribir hace que el lector se quede anclado en cada uno de sus escritos y vea en cada párrafo la solución y la causa de la sociedad en la que se desenvuelve actualmente, en otros tantos de sus libros la filosofía e incluso la poesía nadaista se hace presente. Una forma de escribir analógica que al principio parece no estar vinculado con la temática propuesta, pero que se convierte en el telón perfecto del escritor para mostrar al lector una realidad no muy diferente a lo largo de un siglo. Realmente, lo que lo hacía tan especial al momento de escribir era la dinámica y la movilidad de sus escritos, no se sentaba a definir un concepto con unas palabras ambiguas, antes, describía una situación aislada y a partir de ella empezaba a relatar y a hacer uso de su reflexión frente a un tema determinado. En la mayoría de los casos deja al lector con la sensación de comprender cada concepto, y de querer conocer el significado de cada de una de las palabras utilizadas y el por qué de su uso en el texto. Ciertamente eran escritos éticos y escritos políticos.

De cualquier manera Fernando Gonzáles, aunque desconocido por gran parte de la comunidad colombiana, debe ser un símbolo y referente en la historia y en muchos aspectos de la sociedad cotidiana, entendiendo que este, ofrece una visión del siglo XX en Colombia que ayuda a entender el porqué de lo que pasa y sucede en el presente. Sus reflexiones pueden servir como pautas en el sentido político, humano e individual de cada sociedad, por tal motivo muchos de sus seguidores y aun el mismo, lo definen como el filósofo de América.

BIBLIOGRAFÍA

.Gonzáles, Fernando. Los negroides. Medellín: Bedout.1970.

González, Fernando. Viaje a Pie.Medellín: Universidad de Antioquia.1996.


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