TODO UNIVERSO PARTE DE UN ORIGEN

Por: Liliana Marcela Barreto Bernal.

Comuinicación Social-Periodismo

U.de A. Seccional Oriente

Bienvenidos a su Origen, Paraíso Vital. Éste es el aviso que está en la portería de una cabaña en el sector de Mazo, en la vereda de Santa Helena. Sus dueños, Antonio Cardona y Nataly Giraldo, son una pareja de psicólogos, quienes atienden citas en consultorios naturales. Los consultantes se pueden acomodar en un diván, que puede ser el follaje de los pinos, para deleitar cuadros vivos que dejan entre ver los troncos de los árboles y algunos móviles como coloridas mariposas, aves que se atreven a volar con la presencia humana que irrumpe en su entorno, y algunos mosquitos que dejan su recuerdo con la rasquiña durante toda la semana.

Antonio Cardona da una contextualización a modo de explicación del por qué es apto este lugar: La naturaleza proporciona en los consultantes tranquilidad y descanso, puesto que la vida en la ciudad es muy acelerada, todo pasa rápido y no hay tiempo ni para pensarse como individuo. Origen Vital, es un espacio que brinda la posibilidad para que los consultantes se conecten a su propio origen proyectado a un paraíso vital que se encuentra dentro de cada individuo. El encontrarse dentro de un ambiente natural hace parte del reconocimiento de esa misma naturaleza de la que se compone nuestro cuerpo. Agua mi sangre, tierra mi cuerpo, aire mi aliento y fuego mi espíritu.

Egresados de la Universidad de San Buenaventura, Antonio cardona y Nataly Giraldo son psicólogos de la corriente gestalt, de la que según, Jack Gaines señala lo siguiente de Fritz Perls, fundador de la escuela gestalt, “En nuestra experiencia del medio ambiente, esta configuración tiene un carácter primario por sobre los elementos que la conforman, y la suma de estos últimos por sí solos no podría llevarnos, por tanto, a la comprensión del funcionamiento mental. Este planteamiento se ilustra con el axiomael todo es más que la suma de sus partes’, con el cual se ha identificado con mayor frecuencia a esta escuela psicológica. Gestalt significa completado”[1]

Para el paciente Jorge Andrés Cardona, esta experiencia de llevar un proceso psicológico con los terapeutas Cardona y Giraldo, le ha marcado su vida, puesto que ellos se han salido del esquema tradicional del consultorio médico a un consultorio al aire libre, en el bosque, que para él, posee todos los elementos de darse cuenta que es lo que sucede en su interior. Además agrega: Ellos, con expresiones recurrentes en sus terapias como: tomar contacto, cerrar los procesos que quedaron inconclusos, se debe encontrar su terapeuta interno, estar atentos a las señales, entre otras, tratan de abrir la conciencia de las personas para que de éste modo desarrollen estrategias de asertividad en el proceso dinámico de los actos que se hacen a diario, como lo es el relacionarse con otras personas.

A lo que la doctora Nataly Giraldo añade: “Cuando las personas aprenden a ser asertivas al poner límites dentro sus relaciones interpersonales, pueden diferenciar entre sus fortalezas y debilidades, en cuanto a lo que piensan, sienten y actúan, todo lo anterior, para que los individuos vuelvan a la vida y pueda usar su potencial innato.”

Terapeutas de la gestalt, consultorios en campos abiertos, una confortante fogata al caer la tarde y una taza de chocolate amenizada con un toque de tambores y de guitarra alrededor del fuego, fue como concluyó esta jornada, en la que se pudo reflexionar que la naturaleza además de brindarnos su belleza para un paseo, para un día de descanso lejos de la ciudad, también sirve para la salud mental y psicológica para aquellas personas que les gusta romper esquemas y sacar tiempo para sí mismos. Somos fracciones de una misma energía y por tanto, pertenecemos a un mismo universo.



[1] Gaines, Jack. Fritz Perls,Here and now. Celestial Arts. California. 1979, pag. 148.

Una noche en compañía del niño llorón

Jorge H. Mejía Mesa
Comunicación Social y Periodismo (Nivel VI)
PeriodismoI

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A veinte minutos en carro, desde Rionegro, en una de las vías que conduce a la ciudad de la eterna primavera, queda el aserradero y más arriba la finca donde reside Alejo y su familia. A diferencia del casco urbano, en aquel lugar no hay lámparas por doquier, lo que permite sentir la oscuridad abrigando el campo y los cuerpos de quienes andan por el sitio.

19:00 horas, la chiva que va hacia Guarne nos dejó precisamente en aquel lugar oscuro. El zumbido de carros y motos a gran velocidad conquistaba el silencio de la noche; pronto nos adentramos por un atajo poco iluminado rodeado de árboles, arbustos y cercas. A medida que avanzábamos, el camino se hacía más tedioso debido a su humedad e inconsistencia por uno que otro charco que se represaba en el piso producto de la lluvia que había caído en las horas de la tarde. Alejados ya de la vía principal solamente se escuchaba nuestra respiración un poco agitada, el viento al chocar contra las ramas de los árboles y la voz entrecortada de Alejo contando sus historias sobre la vereda – “Es muy raro, hace tiempos en un riachuelo que queda cerca a este camino, una señora abandonó a su hijo”– pausaba por un rato y continuaba su relato – “de vez en cuando éste se escucha llorar a eso de la media noche, pero en el mes de las ánimas se puede oír a diario, es aterrador”.

Alejandro es un joven de 21 años, charlatán y muy bromista, así que rumbo a su casa intentó asustarnos; lo del niño llorón fue una de las tantas historias que nos contó sobre la noche en aquel lugar, no puedo negar que era aterrador lo que se sentía al hablar de muertos, espantos, espíritus y brujas en el ambiente donde sólo éramos tres caminando, acompañados por la opaca luz de la luna.

El recorrido desde la vía duró aproximadamente 15 minutos, hasta que por fin llegamos a la casa, un lugar pequeño con puertas de aproximadamente 1,80 cm. de alto y un ambiente demasiado agradable y familiar; todos salieron a recibirnos haciéndonos sentir “como en casa”. Hablamos, jugamos, comimos y molestamos como hasta las 21:30, ellos a esa hora ya estaban trasnochando pues acostumbran acostarse, como dijo la mamá, “con las gallinas”.

Donde nos acostamos fue en una habitación con dos camas grandes, apartada del resto de habitaciones, las luces se apagaron y Alejo habló un rato más sobre lo que, según él, les había pasado muchas veces: visiones de la mamá, pasos en la casa, golpes a la puerta y el berrido desgarrador del niño. Entre aquella conversación Alejo y sus hermanos se durmieron; y Wilmar, el amigo con el que habíamos subido, no lograba cerrar sus ojos, fue así que me mantuvo despierto por unos minutos más. A eso de la 1:00, Wilmar nos despertó a todos sudando porque, según él, había percibido el lamento del niño –“Lo escuché lejos, y después se iba acercando hasta la puerta, cuando menos pensé ya se sentía dentro del recinto como si me llorara al oído”. La mañana fue larga a partir de ese momento, él se tranquilizó pero no pudo conciliar el sueño, yo sentía sueño pero no me lograba dormir por el aullido de los perros que me causó pánico hasta el amanecer.

Una leyenda más en una vereda de tantas, ¿verdad, superstición, imaginación, agüero o simple fantasía? Según Alejo, la historia se repite varias veces al año; según Wilmar, la vivió en carne propia; yo sólo fui un espectador, y hoy digo como dice el adagio – “No creo en brujas, pero de que las hay, las hay”.

A sólo 30 minutos en bicicleta: ‘La pequeña playa y la fábrica abandonada’


En extensión se dice que El Carmen de Viboral es uno de los municipios más grandes en Antioquia, no he comprobado eso pero si sé por lo menos que hace parte de los más verdes y cordiales campos de la región. Un conjunto de montañas que hacen parte de la masa principal de la cordillera Oriental de Antioquia y Central de los Andes rodean estas tierras donde el aire puro se respira sin vacilación. De las cincuenta y tres veredas que tiene El Municipio a una he llegado hoy. Sí, aunque en realidad es corregimiento que entre verdes campos construye su día a día.El corregimiento de la Chapa esta ubicado hacia el oriente del Municipio y bastan 30 minutos en bicicleta para estar allí. Quebradas que marcan corriente abajo, y que algunos jóvenes cuñan con piedras y costales llenos de arena, para forzar el estanque en el que nadan en las tardes donde el sol resplandece y golpea con furia; parece que con un pincel la naturaleza hubiera conspirado a favor de este paisaje. Corren las piedras al paso de caballos, carros, motos y mi bicicleta. Detenido diviso aquello que mis ojos ven alrededor. Justo al lado de la quebrada hay una vieja edificación de color blanco y tintes amarillos. La construcción en tapia corresponde a la vieja fábrica de cerámica La Continental. La que mas producción exportaba en El Municipio y que apago sus hornos a finales de los 90’s.

En un tercer plano ubico la iglesia y la aglomeración de casas a su alrededor ¡Vaya que ha crecido! Solía venir por acá cuando a penas era un chico. Caminaba por todos estos paisajes abriendo caminos, cogiendo chócolos o zanahorias. Yo era el líder de la manada que me acompañaba. Traía a varios primos que visitaban el pueblo en las vacaciones desde Medellín. La costumbre era estar en los charcos y en las mangas. Deseaban tanto conocer el mar que yo cree una playa para ellos.

Abajo, en la cañada que ahora me devuelve al pasado quedaba la playa. Un borde de la quebrada lo más parecido Boca grande. Después de un largo caminar tendíamos una sabana y descargábamos la gigante coca con arroz y fritos que más tarde serviría para el gusto de todos. ¡Que tiempo aquellos!

- Buenos días joven

- Buenos días señora

Al seguir, el colegio de la Chapa es la indicación de que ya he llegado, quiebro a mano izquierda y me dirijo a la vieja fábrica. Mientras avanzo en mi bicicleta escucho conversaciones de los lugareños que hablan de la fiesta del campesino que van a celebrar el sábado con trovas y música.

Hace cuatro años, mis turistas decidieron por el clima no ir a la playa sino conocer las instalaciones de esta fábrica, así que el guía complaciente se motivo a irrumpir en el sitio. No había forma pacifica de entrar, así que nos trepamos por un viejo muro. El frio era intenso, aun se siente. Mientras los primos sorprendidos recorrían el abandonado lugar, yo trataba de reanimar los pedales de moldeo, las vajillas coloridas, los stands llenos de pocillos, tasas y platos ¿Un perro en la fábrica? Ese perro si que nos asusto, es muy lúgubre todo esto. ¡Que hornos tan grandes, parecen las construcciones de esquimales! Mi mirada inerte recorre Tuberías, tanques gigantes, salones de los que estoy seguro eran oficinas. No conocí la fábrica en funcionamiento pero los trabajadores pasan y pasan, conversan y trabajan a mí alrededor, que locura.

Las cosas de la vida, si este corregimiento es historia para mí, no quiero imaginarme lo que es para la gente que lo habita o labora acá. La lluvia se ha descargado y mis manos frías se desprenden de las rejas en la entrada principal a la Continental. Ya me ha dado algo de hambre y ganas de escribir, por eso me marcho. La lluvia golpea mas fuerte sobre los plásticos que recubren los cultivos de flores, el marco pintado con tonos fríos pero no por ello menos amigable dejo con cada pedalazo, los cultivos se están refrescando y los campesinos almorzando.

LA VID DEL PLACER (PERIODISMO I)

Embriagados de amor

Jorge H. Mejía Mesa

Comunicación Social y Periodismo

Universidad de Antioquia

Las copas de vino tinto se mimetizaban con la galería de arte de desnudos donde prevalecía un color rojizo como símbolo de sensualidad; aquellos cuadros de diferentes tamaños adornaban el salón de mesas y sillas cómodas, pero con ausencia de gente. Juan y Marcela se encontraban en una de las esquinas intentando ocultar su atracción física. Era su segunda cita, pero esta vez no de manera virtual.

Música suave ambientaba el lugar de luces blancas y aroma a miel. La pareja de la noche no podía estar en mejor sitio, ese era el adecuado. Entre miradas de curiosidad y picardía, sonrisas, palabras, silencios, y sorbos de vino los excitados jóvenes dejaban de lado su desconfianza y empezaban a conocerse más íntimamente. Ahora un nuevo elemento comenzaba a hacer parte del romance: los besos.

La temperatura en el recinto aumentaba con ellos, gotas de sudor se deslizaban por la piel de ambos mientras juntaban sus bocas y enredaban sus lenguas, era claro que no debían estar más en aquel lugar… Ya habían hablado lo suficiente.

Juan pasó su mano derecha suavemente por la mejilla de Marcela mientras le hacia cosquillas con su otra mano en la cintura, y con travesura en su mirada le susurró al oído –¿Nos vamos a otro sitio?– a lo que ella con una sonrisa nerviosa y un movimiento de cabeza dijo sí. De esta manera juntaron sus manos y se desplazaron hacia un lugar más privado.

En el hotel, en la intimidad de la recamara, en aquel cubículo de cama sencilla, baño enchapado, ventana empañada y un pequeño televisor, se despojaron de su ropaje con lentitud. Ya no se cruzaban palabras, sólo se escuchaba la respiración fuerte e incontrolable de ambos y una gotera que caía constantemente en el lavamanos. Sus cuerpos desnudos totalmente estuvieron expuestos por un momento a sus miradas, pero no lo soportaron y se mezclaron sin vacilación; ahora dos se habían convertido en uno, donde manos y labios se recorrían y acariciaban, como si el uno se quisiera meter dentro del otro, como si se quisieran comer de manera literal. El desespero los llevó a la cama, después cayeron al piso frío, lo único que importaba en ese momento era la piel, el sexo, el placer, llegar al éxtasis o al nirvana. Del ritual para el desfogue hicieron parte los gemidos, la pasión, las caricias y otros tantos elementos que quedaron marcados en el cuerpo o que acompañaron durante unos minutos la silueta húmeda estampada en el piso. Esa noche dos extraños se conocieron, tomaron vino y se embriagaron de amor.

El sol se asomó por la ventana reflejando su luz en las colchas blancas y algo transparentes que cubrían los cuerpos carentes de vestido; el nuevo día anunciaba la separación de los seres que en algún momento se fundieron en uno. Juan se duchó y se despidió de su amante con un beso en la frente abandonando así el hotel para encontrarse con su novia. Marcela horas más tarde salió del lugar directamente al trabajo y en la noche de nuevo ella, frente al computador, buscando en el chat un hombre con quien tomar vino para embriagarse y hacer el amor.

MALENA BAILA LA SALSA COMO NINGUNA (PERIODISMO 1)

Por: Liliana Marcela Barreto Bernal.
Comunicación Social Periodismo, IV nivel.
U.deA. Seccional Oriente.

Mientras acariciaba su pierna derecha, y en su otra mano alzaba un vaso lleno de cerveza, ella sollozaba. Tenía sus cabellos atados, su rostro reflejaba una profunda angustia, y con palabras entre cortadas decía: Estoy enferma… me muero de amor; yo le di todo, le abrí las puertas de mi casa, lo mimé, lo amé como quizás nadie lo ha amado y ahora que su mujer ha regresado, él me condena a la indiferencia ¡Madlita sea! La noche estaba estrellada, el ambiente de rumba, de un sábado por la noche, emanaba esa sensación de vida nocturna que habitualmente en el fin de semana se percibe en La Ceja. La bulla de los carros, la música de todas las tabernas y la algarabía de los jóvenes por las calles, hacía que su corazón guardara la esperanza de que Ricardo pasara por el frente del café de Nebio, para volverlo a ver.
Malena es una mujer madura, ya cuarentona, quien aún conserva esa belleza exótica, de mujer ballenata. Su presencia y forma de caminar proyecta una sensualidad que la hace resaltar entre todas las mujeres y con ello, ser el centro de atención de cualquier escenario.

Quiebracanto
Los artistas de La Ceja, se congregan usualmente en el bar de Ricardo, en donde éstos encuentran un ambiente intelectual, de buena música, libros y revistas para leer y de charlas que generan la crítica y el debate, unos con otros, sobre cualquier tema.
La situación de Ricardo, por aquellos días, era algo conflictiva en su hogar puesto que, su mujer había tomado la decisión de irse para Medellín a trabajar y de este modo, le dejó a cargo sus dos hijos menores y el bar.
El cinco de abril, fue una noche en la que la euforia de la gente estaba exaltada, pues, las personas ya con sus rones y cervezas en la cabeza, los hacía romper el rito intelectual y mejor se dejaron llevar por los sones cubanos, y la salsa brava con la que Ricardo amenizaba la rumba.
Además, de romperse el esquema habitual, llegó Malena, quien desde hacía mucho tiempo no se dejaba ver por el medio de los artistas, y esa noche, esta mujer se vistió de magia y alegría, su presencia era como un ensueño para todos sus amigos que la saludaban con abrazos llenos de felicidad. A su mesa se sentaron sus dos mejores amigas del colegio, conversaban con la curiosidad de saber los últimos acontecimientos de sus vidas, divorcios, nuevas relaciones, los hijos. Ron, cervezas, cigarrillos, circulaban entre ellas… sonó una salsa de Richy Rey y Malena se levantó a bailar sola.
Toda la atención de los ojos de Ricardo, se centraba en ella, aplaudía desde la barra para llamar la atención de aquella diva, gritándole una parodia de aquel conocido tango de Homero Manzi, ¡Malena baila la salsa como ninguna! Ella percatándose del coqueteo de él, meneaba sus caderas con más sabor, abría sus brazos para dar sus mejores pasos costeños, hasta que Ricardo no aguantó más y se acercó a Malena para que le concediera una pieza. De allí no se separaron durante toda la noche.

La soledad, fue la cómplice de un encuentro clandestino entre ellos dos, su amor se prolongó durante algún tiempo, en el que Ricardo, como cazador nocturno, iba a la morada de Malena para disfrutar de sus mieles, haciéndola sentir de nuevo mujer deseada y amada con desenfreno. Malena contemplaba el universo como un aliado en el tiempo, en donde por fin esa atracción que sentían mutuamente, desde adolescentes, pudo cumplirse y de esta manera puso todas las ilusiones en su nuevo amante. Era para ella la oportunidad de renacer como mujer, al darle vida a sus pasiones con los brazos fuertes y la piel desnuda de Ricardo, quien poseía con locura todo su cuerpo.

Desde que su mujer regresó, todo ha terminado. Muero, muero, siento que este desamor afecta mi sistema digestivo, quiero que este amor salga por todas partes de mi cuerpo, que mis poros exhalen hasta el último momento que estuvimos juntos. No es fácil para una mujer de mi edad que los hombres no sean suficientemente valientes para enfrentar las adversidades que trae acuñada una relación, el me ama y me desea yo lo sé, pero es el miedo de dejar su antigua vida por una relación que quizás no le genera suficiente estabilidad.
Con estas palabras Malena se tomó el último sorbo de cerveza que le quedaba en el vaso, cuando de pronto, desde la mesa, su atención se dirigió al otro lado de la cera, allí estaba él, entrecruzaron sus miradas, Malena alzó su ceja derecha con un suave movimiento contrario de su cabeza y una pequeña sonrisa de satisfacción le iluminó el rostro, al haber marcado desde la distancia, en ese mismo instante,el pacto de un nuevo encuentro con su amante.

La virtualidad en la que vive Osvaldo (Periodismo I)

John Alexander Bedoya Restrepo

Comunicación social/periodismo

Seccional Oriente


Se puede encontrar al hombre perfecto en los sueños, cantando como mi mejor amigo, con esos labios sedantes, húmedos y gigantes; con los jeans ajustados, al estilo de Juan, me comenta Osvaldo mientras trata de persuadirme “Anoche soñé con él, con el policía, con el que trabaja en el restaurante, con gallo y el man de una página porno que vi anoche antes de irme a dormir” Osvaldo tiene razón, no le refuto, quien refutaría eso de que con diversos granos de la realidad los sueños hacen de las suyas.

Con picardía se estremece, sé entonces que todo lo que me cuenta esta dibujado en su mente, fantasea, y estalla en sensaciones. Conozco hace más de tres años a Osvaldo cuando entonces jugaba conmigo baloncesto. Suele pintarse los ojos con lápiz negro, no le falta el polvo numero dos en su rostro, “tenés una cuchilla por ahí, es que me afeite hoy la barba y tengo un pelo que me jode.” Es muy pulido, con lo que más se afina es con su cabello, no concibe que le toquen su cabellera. Ha mantenido durante meses una mentira que lo llena de entusiasmo, dice que tiene una barbería y que la llama Ego, y que en compañía la trabaja en el barrio el Porvenir de Rionegro. Cuando pasamos por El barrio Berna, comenta que le gustaría conseguir su verdadero local allí, por los chicos tan guapos que seguramente pasarían por las manos y tijeras de Osvaldo. Es muy creativo, es fanático del arco iris, le gusta el tecno y navegar por internet.

Ese sábado Osvaldo le daba contraste a la noche con su pinta; tenia puesto un jean verde, una camiseta negra y una gorra del color de su pantalón. La rumba de los fines de semana y las personas que a ido conociendo han transformado su forma de ser; pienso mientras nos abrimos paso hacia la caja de luces y sonidos, la discoteca catavientos en El Carmen de Viboral.

En el interior de la caja muchos colores se perdían con las coloridas prendas de todos los chicos de la mesa. Mientras baila, Osvaldo recuesta su mano en el hombro de Juan David, le habla al oído, los dos voltean y un movimiento de aprobación con la cabeza acompaña los tragos de ron al unísono. No sé de quien han comentado, tal ves de gallo, o un chico guapo con el que aspira fantasear en la soledad de su habitación. Cuando empecé a salir con él a discotecas, la mayor parte de la noche se la pasaba sentado, y muy de ves en cuando se paraba, a excepción de esas noches donde nos acompañaba alguien, es más, ni siquiera le gustaba entrar a catavientos; pero los tiempos cambian y así mismo muchas personas. Antes de salir hacia la discoteca me preguntó que si no me daba pena salir con ellos, me sonó algo despectivo, y con un gesto le di a entender que para mi era normal.

Estamos en la búsqueda de un estatus, nos zambullimos entre relaciones de amistad, en grupos sociales y de repente salimos, ¿Será entonces que Osvaldo ha encontrado su lugar? “Si yo fuera mujer seria una ‘entaconada’, es decir, una muy bien vestida y atrevida, que resalta y atrapa, como esa”, me dijo una noche cuando veíamos un video de Don Omar. El placer lo encuentra en los hombres, ‘machos cabríos’, y ha hallado en la personalidad de otros más histriónicos la vía para socializar sus gustos y fantasías.

A las doce y treinta los tragos se hacían notar en Osvaldo, mira a los policías, a los hombres grandes y de mirada ruda, chismorrea con los amigos que reparan, “mira ese calvo” y murmuran. Ahora quieren beber más, y uno de los chicos invita “hay feria equina en el coliseo, vamos.” Muchos caballos con pasos finos, rancheras, aguardiente, y hombres que cabalgan y levantan los ánimos de los osados.

Hay un dicho que dice por ahí, que ‘cada quien haga de su culo un balero’; Osvaldo consciente su espíritu al salir a la calle, se satisface con la virtualidad de hombres esbeltos, y en las noches le da rienda suelta a los sueños que le descubren las mejores fantasías con los chicos que ve despierto.


UN ARTISTA ENTRE NOSOTROS

Por: Wifer Sánchez


José Ignacio Vélez:

Desde muy joven ha estado involucrado con las artes plásticas, y llegó a realizar grandes obras maestras con un sello de identidad. Estudió diseño grafico en la Universidad Pontificia Bolivariana y posteriormente viajó a Florencia e Italia, donde realizó una especialización en cerámica y grabado en la Escuela Internacional de Artes Gráficas; continúo su viaje hacia Segovia, España, donde se especializó en cerámica en La Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos.

Es docente e investigador en el área de las artes desde 1978 y pinta, esculpe y trabaja con el noble barro desde antes de iniciar sus estudios. Ha logrado gran reconocimiento por la innovación en el diseño y creación de la producción cerámica y le ha devuelto a este oficio su dignidad original.

Cuenta José Ignacio, que en diferentes pueblos de España, por tradición alfareros, encontró problemas de producción evidenciados también en Colombia, especialmente en el municipio del Carmen de Viboral, por lo cual a su regreso llegó muy inquieto en el tema e inició una magnífica labor en este municipio, para rescatar los conocimientos de los antiguos ceramistas y aportar a sus técnicas nuevas dinámicas de mejoramiento en la producción y la calidad de las piezas cerámicas.

Inicialmente capacitó los artesanos -labor que no fue nada fácil- pero gracias a la tenacidad y al empeño que lo han caracterizado, perseveró en la realización de sus proyectos reflejados en el pórtico y la calle de la cerámica, hermosa ruta decorada con mosaicos, losa y baldosas pintadas a mano, de gran atractivo turístico.

Hace cuatro años, junto a Eduardo Mejía - anterior director de la Seccional Oriente y actual docente de la misma- coincidieron en la importancia de generar unas dinámicas contundentes, para dar los primeros pasos hacia la creación del Programa de Artes y Oficios en la Seccional que haga énfasis en procesos de diseños artesanales. Propuesta con una visión actual, con tecnologías apropiadas y adaptadas para generar producciones nuevas y, por ende, nuevos mercados.

Por ello, a escasos meses de presentarse la propuesta, nace el Curso de Extensión Visual, para cobijar a tres corrientes artísticas inmersas de sensibilidad como la cerámica, el dibujo y la pintura. Sumándose la tecnología que se inaugurará el próximo semestre en nuestra Seccional que lleva por nombre Tecnología en Artesanías.

José Ignacio, además de ser el precursor de la propuesta, también es el tutor que guía los tres talleres para enfocarlos desde una perspectiva dinámica. Su impecable enseñanza, buen trato hacia los estudiantes y el carisma que sin duda lo ha caracterizado, hace que los estudiantes difundan los talleres con rapidez.

A este sueño, hecho realidad, se le ha unido el maestro de pintura Mario Augusto Arroyabe, artista vinculado desde hace ya varios años, como docente, a la Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia.

Los participantes de este proceso se han acercado no sólo al mundo tridimensional, sino también a un mundo abastecido de emociones que sin duda, les ha proporcionado la fuerza necesaria para desarrollar sus propios ideales visualizados en proyectos bien fundamentados y coherentes. Probablemente éstos impulsen en cadena a otros tantos creyentes del arte que ha estado un tanto relegado en una sociedad que piensa que es difícil vivir de él, pero que en realidad con perseverancia y entrega puede llegar a ser factible.

Para José Ignacio sinceros agradecimientos por brindarle a nuestra Seccional su experiencia y conocimientos.

DISTINCIONES

1999 Premio Mejor Stand; Proyecto Cerámica Utilitaria, FERIA IBEROAMERICANA DE ARTESANÍA. Santa Cruz de Tenerife, España.

Contamos!