TOMANDO EL PINCEL PARA PINTAR COSAS

Por: Wilfer Sánchez







"El estilo es lo último, es la última consecuencia del fenómeno plástico y no el principio. El estilo lo determinan muchos factores y, por lo tanto, no se puede anticipar. La anticipación, establece la rutina, la academia, la decadencia. El estilismo marca matemáticamente el principio del fin de una época del arte. El estilismo a priori es propio de virtuosos, de aquellos que convierten la creación en simple artesanía. Cuando el hombre necesita indudablemente un material para una nueva solución lo busca, lo descubre, lo inventa, lo crea. Es así como se manifiesta la fuerza creadora del hombre y no mediante la aceptación conformista de la limitación. Cuando el hombre quiso correr más rápido que el caballo, inventó el automóvil, y cuando quiso volar inventó el avión."

David Alfonso Siqueiros.

Pintor mexicano


Son las dos de la tarde, emprendo camino hacia la case de pintura, uno de los programas de extensión que brinda la Universidad de Antioquia Seccional Oriente. Este espacio es para todo aquel que quiera encontrarse con el arte y aprender un oficio que pone al estudiante frente a frente con un maravilloso camino lleno de posibilidades y actitudes, adicionalmente entregándole al participante un espacio de interacción.

Me encuentro en la puerta de ingreso al aula de clase. A esta hora ya están todos los estudiantes dispuestos recibiendo la cátedra, la cual es dirigida por el señor Mario Arroyabe, un docente que está vinculado con la universidad y muy especialmente con la facultad de artes. Desde hace ya diez años él está trabajando con pregrados y programas de extensión que dicta la universidad.

Sólo al poner la mirada en el aula veo el espíritu de esta gran inspiración de vida, el olor a pintura hace que comience a sentir un placer que sólo se puede apreciar, estando en lugares donde el principal objetivo es el arte, y el amor por éste. Sentimiento que se puede percibir al mirar el rosto de los participantes, incluyendo, por supuesto, al profesor quien con pasión y sin reserva entrega su conocimientos, proponiendo la clase a manera de conversatorio ya que los estudiantes están interactuando sobre el tema, haciendo comentarios para el profesor y para el grupo en general, formulando preguntas e inquietudes, las cuales no sólo las responde el profesor sino también los mismos compañeros. Hoy, por ejemplo, están hablando sobre la acuarela. Cada uno trajo sus ejercicios académicos en los que ponen al descubierto sus actitudes y aptitudes. Sus trabajos son muy buenos; cada una de las pinturas tiene un detalle que una buena acuarela no puede dejar pasar por alto. Otros, adicionalmente, trajeron libros sobre el tema y fotografías en las cuales se inspiraron para plasmar los colores y así empezar una nueva creación que proporciona experimentación, familiarización y aprendizaje.

Este salón donde se encuentran los inquietos por el arte, tiene un toque especial por su ventana, aunque no sea muy grande, pero su vista sí que lo es, por su fantástico paisaje, el cual, por supuesto, los estudiantes observan y hasta hacen comentarios referentes a los diferentes tonos de verdes que contienen la naturaleza, o el color azul que toman las montañas a lo lejos. Algunos hasta expresan el interés de tomar el pincel y el lienzo para plasmar lo que su mirada abstrae de estos majestuosos jardines naturales con que cuenta esta sede universitaria del Oriente Antioqueño.

Es definitivamente agradable estar participando de estas clases. Los estudiantes comparten en familia a pesar de ser todos diferentes. Lo digo porque es un grupo heterogéneo, compuesto por hombres y mujeres de diferentes edades y me atrevería a decir que incluso en sus personalidades también tienen grandes diferencias.

El adentrase en el mundo de la pintura no es nada fácil, pero sí gratificante; la pintura alimenta el espíritu, poniendo también una herramienta en las manos de quien se atreve a plasmar su visión física e imaginaria en la tela blanca, o en madera, o en todo aquello que se preste para pintar. Los tipos de pintura se caracterizan por ser muy versátiles, es decir, debido a que tienen características que difieren en gran forma por sus aplicaciones y composiciones, me atrevería a decir que lo único que las pinturas tienen en común es “el color”.

Estas clases entregan evidentemente al estudiante una cantidad de herramientas y pautas para manejar la técnica. Depende ya del individuo, el valor y las ganas de empezar a formar parte de personajes que dedican parte de de su tiempo a este oficio tan bello y libre. Debido a que la pintura en todo el su esplendor se deja moldear a gusto del pintor, facilita un mundo lleno de posibilidades y diferentes caminos para tomar y recrear la mente en conjunto con el cuerpo. El arte viene del alma, el arte solo puede fluir de nuestro interior, nutrirse de nuestra imaginación y formarse por medio de las emociones inesperadas…

Así terminamos una tarde llena de sentimientos y emociones, que dejan en el corazón y en al alma un toque de inquietud por el arte y la pintura, por lo que hay más allá de lo que vemos pero no observamos. Espero que estos talleres continúen en el tiempo, para que así puedan seguir poniendo semillitas de creación en muchas personas.

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