JARDINERO SIN JARDÍN

Por: Wilfer Sánchez

¿Cuánto de amor y de pasión le pone a su profesión y a su quehacer diario?

Ésta, seguramente, sería una difícil pregunta para muchos, pero no para aquellos que se levantan todos los días con la ilusión de hacer lo que verdaderamente les gusta. Este es el caso de Nelson Darío Gallego Giraldo, jardinero de profesión. Él viene trabajando hace dos años y medio una escultura en nuestra seccional llamada EL AVE DE LA LIBERTAD.

En ella están depositados muchos sentimientos de parte de su creador. Él, al igual que numerosos artistas, pretende expresar el sentido de libertad inspirándose en las aves, símbolo que refleja la libertad, la autonomía, el libre albedrío y la libre expresión del ser humano permitiendo así, que el alma se eleve sin ataduras, limitaciones y represiones en pro de sus más íntimos sueños y deseos.

Esto ha hecho Nelson, un hombre con alma de artista, de tan solo veintiséis años y orgullosamente Carmelitano, entregado y dedicado de lleno al oficio de jardinero. Lleva cuatro años acompañando a la universidad en labores afines con su profesión. Su particular manera de ver el mundo lo hace sensible, auténtico, expresivo y diferente. Él, queriendo sacar de su corazón el sentimiento de amor por la naturaleza en su quehacer diario y pretendiendo poner un sello distintivo, soñó crear una escultura a la cual no le cortaría las alas, si no que se las pondría, demostrando así lo que le importa a éste artista; L a l i b e r t a d en un mundo agobiado por las limitaciones y las represiones. Expresar estos aspectos de la vida con el oficio de la jardinería sólo lo logra un verdadero apasionado de su profesión, como lo es este destacado trabajador.

Después de que Nelson soñó con la obra no lo pensó dos veces y tomó la decisión de acercarse a la biblioteca pública del Carmen de Viboral para así realizar una previa investigación dándole un apoyo formal a su escultura, allí se referenció en libros de destacados jardines del viejo continente. Cuenta que vio jardines con diseños majestuosos de diferentes países como Rusia, Inglaterra, Francia y España, robándose toda su atención un jardín Español, en el cual se inspiro para su actual escultura, la que hoy en día, lo hace sentir pleno y satisfecho, puesto que puede ver su sueño realizado e inspirando día a día, a la comunidad estudiantil y a él mismo.

Esta escultura es la forma como este gran servidor expresa su sentido de pertenencia a la institución, dándole así un toque personal y estético a nuestra universidad. Lo triste de esta bella historia es que hoy día la escultura que este gran hombre esculpió con creatividad e ingenio corre un gran peligro, puesto que al parecer no nos acompañara por mucho tiempo gracias a políticas de la universidad. Por ello, este humilde escrito como homenaje a un hombre que no sintió miedo y sacó de su corazón y sin reserva alguna, su más intimo sueño. Esperamos que no se le corten las alas a esta ave y a los sueños de un hombre sensible y apasionado por su oficio.

Para Nelson una felicitación y un agradecimiento por poner un grano de arena en el espíritu creativo de los jóvenes de la región, y por aportarle a nuestra Seccional un sello de identidad.

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